viernes, 19 de junio de 2009

¿Lo entenderemos mejor así?

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"CALENTAMIENTO GLOBAL"
"Cuando lo notas, ya es demasiado tarde"

Descubriendo el patrimonio del sur

Conocer para valorar, valorar para proteger. Una ley básica de la educación ambiental y casi tan popular como el “conocido” término: desarrollo sostenible. La teoría de la educación ambiental se conoce, pero esta teoría no resulta demasiada útil para reducir el impacto que genera la presión humana en un territorio frágil y limitado.

Demasiado a menudo se asocia la protección del medio ambiente a disputas de intereses confrontados, a leyes, normas, multas… La sociedad empieza a asociar el medio ambiente y todo lo que ello conlleva: ecologistas, especies amenazadas, patrimonio protegido… a intereses económicos desfavorables, en tiempos de cifras de paro alarmantes. Consecuencia de un modelo de desarrollo como estamos viviendo, que era totalmente insostenible.

Respecto al contexto local, la educación ambiental se enfrenta a un reto mayor. La numerosa población inmigrante se encuentra totalmente desarraigada de su tierra de origen y no siente apego por un territorio desconocido. No por no haberlo visitado en su totalidad, sino más bien por la poca comprensión de lo conocido. Sin una interpretación de lo vivido (contextualizado en una cultura que no es propia y que desconoce), la consecuencia es una inexistente respuesta emocional en el sujeto.

Interpretar el patrimonio, significa revelar in situ el verdadero valor de lo conocido. Enamorar al destinatario, con los cinco sentidos, de su entorno y ayudarle a comprender su realidad inmediata y su conexión biótica. Vivimos del medio ambiente y en el medio ambiente pero… ¿Es que acaso no formamos parte de él?

La educación ambiental no conseguirá sus objetivos utilizando la presión con la ciudadanía para que cuiden de algo que no valoran, que no entienden. La metodología empleada sigue siendo dar información que no interesa, que no provoca ninguna reacción emocional en el sujeto. Es imprescindible provocar el interés del destinatario y que éste asocie su acercamiento al patrimonio como algo positivo y necesario y que por tanto quiera protegerlo por puro egoísmo natural.